Neptuno acababa de entrar en Aries el 26 de Enero. No lleva ni dos meses en Aries y ya se las gasta así... al menos en mi.
Y si, aunque es Marte, el planeta personal, el que me pone en acción, es Neptuno, el transpersonal, el que me lleva a ese lugar de tsunami profundo, emocional, de ola que te arrasa imposible de ignorar. El que te conecta con lo que une, con lo masivo.
Ese es Neptuno.
Acababa de pasar 14 años en su signo, Piscis, donde aprendimos sobre dónde y cómo "yo me sacrifico por el sistema" y comienza su andadura por Aries por otros 14 años... donde aprenderemos dónde y cómo "yo sacrifico al sistema y me elijo a mi"
Y en el traspaso, recordad, los "puntos sensibles" se producen en los pasos de un estado a otro... el tsunami emocional... Ese tsunami dura meses, tened en cuenta los movimientos leeeentos de los planetas lentos, los transpersonales: Urano, Neptuno y Plutón, porque, lo que para Venus, Marte o Luna se puede dar en un par de días, para un transpersonal son meses...
"Los grandes gurús tecnológicos que han inventado dispositivos para la conexión permanente mantienen a sus hijos menores a salvo de la tecnología.
Mientras miles de padres aceleran cada vez más el proceso para no
mantener a sus hijos al margen del mundo digital, referentes como Tim Cook, Steve Jobs o Bill Gates se han convertido en ejemplos de la resistencia."
La Voz de Galicia 2024
¿Perdona??? ¿De la resistencia? Noo... Ellos no son ejemplo de la resistencia... Son ejemplo de lo miserable y cínico que puede llegar a ser el hombre... creando herramientas adictivas, tóxicas y peligrosas para el ser humano, enriqueciéndose con ellas y protegiendo obviamente a los suyos de su peligro.
Un jurado de Los Ángeles ha otorgado una victoria sin precedentes a una joven que demandó a Meta y Google por su adicción a las redes sociales durante la infancia.
Un panel de jurados determinó que Meta y Google construyeron intencionalmente plataformas de redes sociales adictivas que perjudicaron la salud mental de una mujer de 20 años, conocida como Kaley.
Por ello, resolvieron que mujer deberá recibir US$6 millones en total -US$3 millones como compensación y otro tanto en concepto de daños punitivos-, al concluir que Meta y Google "actuaron con malicia, opresión o fraude" en la en la forma de operar sus plataformas.
El fallo probablemente tendrá implicaciones para cientos de casos similares que actualmente están siguiendo su curso en distintos tribunales de Estados Unidos.
25 de Marzo del 2026 BBC NEWS Mundo
No tengo tele desde hace una década... curiosamente coincide con este tránsito de Neptuno en Piscis... La globalización... La dejé porque no podía seguir viendo y escuchando cada día de mi vida la misma cantinela. Las mismas noticias, el mismo discurso, no importa qué cadena ni de qué país sea, los informativos son copias... con alguna pincelada de algún colorín que te atraiga para que creas que estás escuchando la otra opción, la opción buena, pero... La globalización es Neptuno en Piscis...
Comienzo a buscar opciones menos dopamínicas y scrollianas porque ésto no podía seguir así. La incoherencia entre lo que digo y lo que hago me convierte en maestra mediocre.
El ejemplo es la mejor de las didácticas.
No se llaman redes por casualidad. Se llaman redes porque atrapan. Atrapan como atrapa un barco de arrastre. Atrapan como atrapa una malla que no alimenta: agota. Atrapan como atrapa una sustancia que no nutre: engancha. Y lo más incómodo no es sólo que enganchen. Lo más incómodo es la cantidad de mentira que hemos construido para no mirar de frente ese enganche. Nos hemos contado que “usarlas con moderación no es malo”. Que sólo afecta a los jóvenes, que los adultos las gestionamos como adultos... Cuanto autoengaño... Neptuno en baja conciencia.
Que algo se haya normalizado no significa que sea bueno. Significa que al ser humano lo que se transforma en masivo lo atrapa.Las modas... ¿adivinas quien las rige? Acertaste.
Tampoco es verdad que porque algo se use mucho deba considerarse inocuo. Se usa mucho el móvil, se usa mucho el scroll, se usa mucho el estímulo rápido, se usa mucho lo que anestesia. Uy! ¿adivinas quién es el Dios de la anestesia? Si... Del cloroformo, de los vapores etílicos, de la marihuana, de las sustancias espirituosas... Se come mucha comida basura (que también anestesia), se fuma mucho (lo mismo, anestesia emociones, heridas, faltas de amor...)
Pero que lo consumamos mucho no lo convierte en sano. Lo convierte en masivo. Neptuno.
La red no está hecha para tu bienestar. Está hecha para tu permanencia. La permanencia al ser humano le da sensación de seguridad. Está hecha para que no te vayas. Para que vuelvas. Para que necesites volver. Está hecha para alimentar nuestra herida de nacimiento: la no pertenencia, la exclusión.
El scroll infinito, las notificaciones, el contenido breve, la imprevisibilidad de lo que aparecerá después, la recompensa social de los likes y la personalización algorítmica no son accidentes de diseño: son parte de la maquinaria que mantiene la atención secuestrada. Ese patrón de "recompensa variable" le dicen, yo diría "recompensa ansiosa", como el tipo de apego que muchos vivimos en nuestras vidas, es una de las claves del enganche. Por eso el discurso tibio ya no me sirve. No me sirve que me digan que el problema es “el exceso de tiempo en las redes”. No. El problema empieza antes. Empieza en cuanto entras. Porque en cuanto entras se activa el circuito. Están hechas para éso. Se activa la herida y te dan "la medicina."
Gente hablando de salud mental dentro de estructuras que erosionan la atención y favorecen la comparación constante. Gente hablando de cuerpo, de descanso, de sistema nervioso, de inflamación, de presencia, mientras utilizan una máquina basada en la hiperestimulación para contártelo.
Gente hablando de libertad mientras produce contenido bajo reglas, formatos, métricas, ritmos y castigos impuestos por una plataforma. Gente hablando de autenticidad mientras aprende a empaquetarse para no desaparecer del algoritmo. Eso no es libertad. Eso es adaptación al sistema. Neptuno...
Y el creador de contenido, dentro de la red, crea la forma a través de la que tomas la dopamina. Aunque el creador crea que lo que tomas de él es el fondo y no la forma. Empieza a cebar al banco de peces atrapados en la red de arrastre. Ceba a otros y se ceba a sí mismo. La plataforma me usa a mí de cebo para atraparte a ti. Y te usa a ti de cebo para atraparme a mí.
Me revienta especialmente la narrativa del supuesto antisistema digital. No, no estás reventando el sistema desde dentro si dependes de él para ser visto. No eres transgresor por subir reels “contra el sistema” dentro del mismo circuito que vive de trocear la atención en piezas por segundos. No estás fuera si tu mensaje circula exactamente bajo las leyes del monstruo. Estás dentro. Y si estás dentro, el sistema te usa. Podrás justificarlo como quieras. Que si “llego a más gente”. Que si “es sólo un canal”. Que si “lo hago por servicio”. Que si “sin esto no me verían”. Que si “yo sólo entro para compartir mi podcast”. Que si “yo me tomo descansos”. Que si “yo no me engancho”. Pero irte para desintoxicarte y volver a entrar para intoxicarte otra vez no es revolución. Es dependencia con momentos de lucidez.
Sé lo que es sentir que algo te enferma y aun así no atreverte a dejarlo. Todas o muchas hemos vivido relaciones tóxicas. Sé lo que es notar que el cuerpo se retuerce, que algo dentro dice “esto no”, y seguir justificando. Sé lo que es querer llamarlo estrategia cuando en realidad también es miedo. Miedo a salirte del sistema. Miedo a desconectarte. Miedo a ser coherente. Miedo a perder “algo”. Llámalo amor, visibilidad, negocio, atención, comunidad, validación o identidad. Pero cuando algo te enferma y no lo sueltas, es cadena.
La trampa está precisamente ahí: en que muchas personas creemos que tenemos una relación consciente con la red cuando en realidad hemos desarrollado una dependencia refinada. Cuentas de gurús espirituales diciéndote que eleves tu energía a través de un post, un reel o un carrusel que forma parte de la misma malla dopaminérgica que te roba presencia. Cuentas que te hablan de naturaleza, de cuerpo, de ancestralidad, de luz roja, de sol, de silencio interior, mientras dependen de un mecanismo que fragmenta, acelera, hiperestimula y desconecta. Es como sentarte dentro de un estanco a decir que fumar es malísimo mientras vendes cigarrillos sueltos con sabor a libertad.
La red social no es neutra. No es un simple lugar donde pasan cosas. Es una arquitectura psicológica adictiva, tóxica, insalubre, alienante, peligrosa, como aquél novio que tuviste, si, aquél que te absorbió la vida. Pues igual.
Y esa arquitectura está construida para convertir la atención en hábito, el hábito en dependencia y la dependencia en beneficio. Salir de una trampa no consiste en decorarla mejor. Consiste en salir. Y salir duele. Porque salir obliga a mirar de frente todo lo que habías depositado ahí dentro: la necesidad de ser vista, la fantasía de impacto, el autoengaño del “yo lo uso pero no me usa”, la cobardía de no soltar lo que sabes que te daña y que daña al otro porque el continente del contenido que tomas si importa. La vasija, tu cuerpo, es el continente, tu Alma el contenido. El continente es esencial. Mantenerlo saludable es esencial. Porque decir “sé que esto me hace mal” y seguir igual no es despertar. Es seguir negociando con la cadena.
Y sí, la red toca una herida profunda: el miedo a no ser visto. En mirada sistémica es la herida común a TODOS (masiva, Neptuno) Pero también revela otra cosa: cuánto miedo nos da sostener la coherencia cuando la coherencia tiene precio.
Y entonces... Neptuno pasa de Piscis a Aries... y el mensaje que nos llega es regresa al hogar, vuelve al origen... Dios está dentro del ti...
Neptuno en el territorio del YO SOY (Aries):
Queremos recuperar nuestra humanidad. Queremos volver al cuerpo. Queremos volver a la presencia. Queremos volver al vínculo real. Queremos volver a una comunicación que no esté diseñada para explotar nuestro sistema nervioso. Entonces habrá que reconocer que las redes sociales que alimentan la dopamina, y el scrolling no son una medicina. No son una revolución. No son un templo de conciencia. No son una vía limpia de comunicación. Son una droga cultural normalizada. Una droga envuelta en conexión, visibilidad y entretenimiento. Una droga que se presenta como herramienta mientras modela conducta, atención, deseo y percepción de valor.
Neptuno en el territorio del Yo Soy es "ahora dejo de sacrificarme yo por el sistema. Sacrifico al sistema para liberarme yo."
Veremos cómo se nos da eso de volver a nosotros...
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Chao!

Y comenzamos una nueva era de volver, par ami a mi misma am i familia, a la naturaleza a sentir !! sentir la vida, el viento, el verde, las flores, sentir la tierra y con ella el amor hacia los demas. creo que la sociedad sufre una enfermedad tremenda anestesiados por promesas caidas en sacos rotos de las redes, imposibles que sigues que no son mas que mentiras, noticias negativas para que vivas agradecido a que tu propia miseria es menor que la del otro ... peones en el colegio, en el trabajo en las relaciones... peones de una sociedad que no permite respirar porque tienes que cumplir con todo. No hay permiso para ser humano, para ver, para cumplir sueños ni para parar ni siquiera a verte. Pero tambien creo que hay salida si uno la quiere ver. La voluntad esta ahi solo hay que cogerla, escucharse a uno mismo, esa voz que tanto callamos y dar el primer paso. Y desde ahi viene todo lo demas pero si seguimos callandonos a nosotros mismos y culpando al de fuera sin ver que somos nosotros mismos los que nos encadenamos , seguirmos en el mismo punto de amargura , desilusion y anestesia.
ResponderEliminarQué bonitas palabras... Así es... La humanidad siempre está disponible en nuestro interior.
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